Mitologia Celta

Tarot Celta: sus origenes

Las formas en que el Universo es articulado y dividido en mitos por una cultura determinada son la explicación y el símbolo de la manera en que esa cultura se relaciona con su entorno, con lo individuos que los rodean y con el Universo en general. Así como todas las culturas elaboraron sus propios mitos para explicar la creación del mundo, el origen del hombre y un sinnúmero de fenómenos naturales, los celtas también lo hicieron. Sin embargo los druidas tenían por costumbre transmitir estas historias oralmente, prohibiendo su escritura, por lo que muchos de los relatos llegan a nuestros días de manera imprecisa y poco fidedigna.

Como consecuencia de estas medidas, la literatura celta más antigua que se conoce procede de las antiguas narraciones de los gaélicos irlandeses, recopiladas por diversos escritores muy posteriormente. A diferencia de otros mitos que comienzan explicando cómo se originó el Universo, estos relatos se refieren a el origen y evolución de Irlanda, con algunas referencias a Escocia, el Ulster y el resto de las Islas Británicas.

La antigua literatura irlandesa divide la historia mitológica de Irlanda en cuatro grandes ciclos:

El Ciclo Mitológico o de las Invasiones
El Ciclo del Ulster o de Conahar Mc Nessa
El Ciclo Ossiánico o de Finn McCumhall (Fenniano)
El Ciclo de los Milesios, últimos Reyes de Irlanda (ciclo que pertenece a la historia escrita y que mantiene un hilo conductivo coherente con la historia de este país, ya que Milesios representaría el arquetipo de la raza celta del que descenderían las familias regentes de Irlanda)
Fuentes de información sobre mitología celta son las tradiciones orales transmitidas de una generación a otra, que fueron recopiladas por bardos, vates, druidas, etc que se convirtieron al cristianismo a partir del siglo VI. Estos textos son:

Dinnshenchas (Historia de los Lugares): Fue completado alrededor del siglo XIV y constituye un relato geográfico-mitológico de Irlanda y sus alrededores. Posteriores versiones presentan variantes debidas a eventuales descubrimientos geográficas y a la influencia cristiana.

Leabhar Gabhâla (Libro de las Invasiones): Es un compilado de tradiciones orales y genealogías en el que se mezclan hechos reales con acontecimientos fantásticos, con una fuerte influencia de las ideas cristianas. La colección de historias fue creciendo hasta completarse en el siglo XVII.

El Ciclo de las Invasiones

El Leabhar Gabhâla, a través de la leyenda de Tuan McCarrel, divide al Ciclo de las Invasiones en seis etapas sucesivas:

La llegada de Partholan
La invasión de los Nemeds
La ocupación de los Firbolg
Los Tuatha De Danann
La conquista de Milesios
El Ciclo del Más Allá
La leyenda de Tuan McCarrell

McFinnen, un abate irlandés, acosado por una tormenta debe pedir refugio en la fortaleza e Tuan McCarrell. El monje es muy bien asistido por el pagano y en agradecimiento por esta hospitalidad, lo invita a visitarlo en su monasterio. Es durante esta visita cuándo McCarrell, hermano de Partholan, relata su historia a través de sucesivas reencarnaciones y, con ella, la historia de Irlanda.

McCarrell cuenta que después de la gran peste, que asoló a su pueblo en la noche de Beltayne, sólo Partholan sobrevivió y pasó muchos años enterrando a su gente. Luego vagó por las llanuras hasta que la edad lo debilitó.

Poco tiempo después de aquella noche, Nemed, primo de McCarrell, llegó a Irlanda acompañado de cuatro hombres y cuatro mujeres, los únicos sobrevivientes del naufragio de 32 naves. Para esa época el narrador ya era anciano y débil, pero milagrosamente una mañana despertó convertido en un ciervo y así permaneció durante todo el reinado de Nemed. La gente de Nemed se estableció y pronto aumentaron su número hasta 8.060 entre hombre y mujeres. Pero todos ellos murieron misteriosamente.

McCarrell, nuevamente envejecido, sufrió otro cambio esta vez en forma de un jabalí. Y así continuó su vida, reencarnando en nuevas formas cada vez que la vejes lo acosaba y siendo testigo de la historia de Irlanda.

Luego de la desaparición de Nemed, Semion, hijo de Stariat, se estableció con su gente en la isla, procedentes de la “tierra de más allá de la tierra” (se supone que este grupo, los Firbolg, llegaron desde Bélgica y sus alrededores, cruzando Inglaterra para finalmente alcanzar Irlanda).

Convertido en un águila marina, McCarrell presenció el arribo de los Tuatha De Danann. Esta raza se retiró al País del Más Allá, al ser conquistados, casi sin lucha por los Hijos de Miled, quienes ocuparon el País de los Hombres.

McCarrell vuelve a cambiar de forma, transformándose en un salmón, que, capturado en una red, es llevado ante la esposa de Carrell, jefe del país. La mujer devora al pez ella sola y el relator pasa a su vientre, desde el cual nace siendo el hombre que McFinnen conoce.

Posteriormente esta leyenda se fue ampliando gracias a nuevos aportes, que se explayaban sobre cada una de las Invasiones que había sufrido Irlanda.

La Reina-Maga y los Fomoré

A pesar de que no se los nombra en la leyenda de Tuan McCarrell, fuentes tradicionales cuentan que, luego del Gran Diluvio Universal, Irlanda estaba habitada por dos razas: los Fomoré, gigantes cíclopes que habitaban en las islas que rodeaban Irlanda y las tribus de la Reina-Maga Cessair.

Por razones no muy claras, Cessair y toda su gente pereció (probablemente a manos de los Fomoré) alrededor del sigloXXVI a.C. e Irlanda permaneció deshabitada por largo tiempo.

Con respecto a los Fomoré se los describe de diversas formas: algunos tienen un solo ojo, un solo pie y una sola mano, mientras que otros tienen cabezas de animales, generalmente de cabra.

La llegada de Partholan

Luego de muchos años de soledad, el príncipe Oartholan y su contingente de 80 parejas, arribaron a Irlanda desde el oeste. Se dice que venían de una tierra más allá del Océano Atlántico, llamada “País de las Hadas” o “Tierra de la Vida”.

Los recién llegados debieron luchar contra lo Fomoré por el dominio de la isla. Pensaban que estos gigantes eran representantes del Averno. Finalmente lograron expulsarlos hacia los mares del Norte, desde donde siguieron mandando eventuales ataques, cada vez menos frecuentes.

Durante 300 años la gente de Partholan se expandió por Irlanda, llegando a ser 5.000 hombre y mujeres. Se dice que la tierra fue engrandecida por Partholan, ya que desde su llegada cuattro llanuras y siete lagos nuevos aparecieron en Irlanda (posiblemente, ya existían y fueron descubiertos recién con la llegada de este pueblo).

El fin de la ocupación de Partholan llegó cuando una noche de Beltayne (1 de mayo), mientras festejaban el tricentenario de su llegada a la isla, fueron atacados por una epidemia (posiblemente peste bubónica) que los exterminó totalmente.

La invasión de los Nemeds

Al igual que la tribu de Partholan, los Nemeds llegaron desde las arcanas regiones de los muertos (la mayoría de las opiniones apuntan a que este lugar era Escitia, al NO de Europa). Nemed se enfrentó a los Fomoré en cuatro oportunidades, pero luego murió repentinamente, lo que permitió a los Fomoré establecer una hegemonía sobre todo el territorio irlandés.

Durante esta etapa los Fomoré tuvieron dos reyes simultáneos: Morc y Connan, cuya fortaleza se encontraba fuera de Irlanda, en la isla de Tory. Mantenían un gobierno tiránico sobre los Nemeds, quienes finalmente se rebelaron contra ellos. Liderados por tres jefes desembarcaron en la isla de Tory y tomaron la torre. El mimo conan cayó bajo la espada de Fergus, capitán nemed. Sin embargo, Morc entró en batalla con sus ejércitos y mató a todos los Nemeds con excepción de 30 que lograron abandonar Irlanda.

Existen dos versiones acerca del destino de los sobrevivientes. Una de ellas asegura que todos perecieron en el Mar de Irlanda, mientras que la otra afirma que se separaron en tres grupos: uno de ellos, liderados por el jefe Britan, se estableció en Gran Bretaña; los demás regresaron a Irlanda en dos oleadas, primero bajo el nombre de Firbolg y años más tarde como “los hijos de la diosa Dana” o Tuatha De Danann.

La ocupación de los Firbolg

Poco a trascendido sobre la tercera invasión a Irlanda, llevada a cabo por los Firbolg. Existen discrepancias a la hora de determinar el origen de este grupo. Algunos sostienen que provenían de Bélgica y los Países Bajos, y que su nombre los denominaba como “hombre belgas” aunque en realidad estaban compuestos por un grupo mayoritario belga, un grupo británico (fir dommann) y algunos galos.

La segunda versión indica que Firbolg significa “hombres de las bolsas”, nombre atribuido a los esclavos griegos que acarreaban tierras fértil hacia los valles de las colinas. Finalmente, cansados de la opresión, estos hombres construyeron sus propias embarcaciones con las bolsas de cuero que usaban en el transporte de la tierra y navegaron hacia Irlanda.

Finalmente, una tercera versión dice que los Firbolg pertenecían a un grupo de Nemeds sobrevivientes, que, luego de reponerse de sus pérdidas en Gran Bretaña, se unieron a otros grupos locales para reocupar Irlanda.

Este pueblo fue el primero en instaurar la figura del rey, dividiendo el territorio irlandés en cinco reinos: Ulster, Leinster, Munster, Connacht y Meta.

Los Tuatha De Danann

También hay varias versiones acerca del origen de la tribu de la Diosa Dana. La primera señala que un grupo sobreviviente de Nemeds, se estableció en las “islas del Oeste” estudiando magia, música y todas las bellas artes. Ellos eran físicamente hermosos y muy hábiles en todas las artes, moviéndose en un contexto de poderes mágicos y maravillosos. También eran magníficos guerreros, cuyas armas mágicas los hacían invencibles en batalla. Estas armas mágicas eran cuatro talismanes traídos por los Tuatha De Danann desde sus ciudades:

Lia Fail o la Piedra del Destino de Falias
El Caldero de la Vida de Murias
La Lanza Infalible de Finlas
La Espada Invencible de Gorias
Una segunda interpretación afirma que fueron depositados por una nube mágica en una región al norte de Connacht. Cuando la niebla se disipó, los Firbolg se encontraron con un campamento fortificado. Por ende, los Tuatha De Danann tendrían una procedencia divina, lo cual es corroborado por el hecho de que los personajes de la tribu de Dana coinciden con los principales dioses de los celtas insulares.

Los recién llegados le ofrecieron a los residentes dividir Irlanda en dos partes iguales, pero ante la negativa de los Firbolg, la guerra era inevitable. La primera batalla se libró en la llanura de Mag Tuiredh (llanura de los menhires).

El ejército de los Firbolg era conducido por su rey, McErc, mientras que al frente de los Dananns estaba Nuada, el que luego sería conocido como “Mano de Plata”. Nuada debió ser retirado de combate al perder su mano, pero esto impidió que su gente, con ayuda de los talismanes que poseían, salieran victoriosos. El rey Firbolg resultó muerto en combate y su pueblo quedó recluido a la provincia de Connacht mientras que los Dananns se repartían el resto de Irlanda.

Nuada debía haberse convertido en rey de Irlanda, pero la ley establecida que ningún hombre disminuido físicamente podría ocupar el trono. En consecuencia el trono fue concedido a Bres (el hermoso) hijo adoptivo de Nuada e hijo natural de Eriu (una mujer Tuatha) y Elatha (ex -rey Fomoré).

No son claras las razones por la cuales Bres permitió que se renovara la hegemonía Fomoré sobre Irlanda, agobiando a los Dananns con impuestos y tributos. El rey, entonces debió devolver el trono a Nuada, quien, gracias a Diancetch, el médico, había podido superar su invalidez usando una mano de plata.

Para liberar a los Tuatha de Danann de yugo de los Fomoré, aparece Lugh, maestro de todas las artes, la magia y la guerra. Las leyendas cuentan que Balor, rey de los Fomoré, estaba destinado a morir a manos de su nieto. Por esto encerró a su hija Eithlynn en una torre en la isla de Tory. La niña creció y se convirtió en una joven de magnífica belleza.

Frente a la isla de Tory, en el Ulster, Cyann era el poseedor de una vaca cuya leche era tan abundante que podía alimentar a todo un pueblo. Balor codiciaba este animal y, disfrazándose de niño, engañó a Cyann y le robó la vaca, llevándola a su fortaleza en la isla.

Para vengarse del rey Fomoré, Cyann consultó a Birõg, una hechicera (bandruid). La maga lo vistió como una mujer y ambas pidieron asilo en la fortaleza de Balor. Fue así que, mientras las doncellas de Eithlynn caían bajo un sueño mágico, la doncella le concedió su amor a Cyann, fruto del cual nacieron tres hermanos gemelos. Temiendo por su vida, Balor mandó a ahogar a los niños, pero uno de ellos cayó al suelo cuando eran transportados hacia el río e inmediatamente fue rescatado por Birõg y llevado a casa de su padre. Gobyann, el herrero, hermano de Cyann, se encargó de criar al niño y lo instruyó en todos los secretos del oficio. También sus tíos participaron en esta educación, transformando al niño en el maestro de todas las artes.

Cuando Lugh creció fue a solicitar un puesto en la corte de Nuada. Sorprendió a todos con sus múltiples habilidades y logró forjarse un puesto importante en la corte del rey. Durante todo este tiempo, Balor permanece en su fortaleza submarina, conspirando contra Nuada con los Fomoré para echar de Irlanda a los Tuatha De Danann.

Siete años duraron los preparativos para la guerra, mientras Lugh reunía ciertos objetos mágicos que Birõg le había predicho que necesitaría para vencer a los Fomoré:

-tres manzanas del Jardín del Sol, custodiadas por demonios

-una piel de cerdo mágica, que curaba cualquier herida

-una lanza infalible, en manos del rey de Persia

-siete cerdos pertenecientes al rey Asal, monarca de la región de los Pilares de Oro, que podían ser comidos cada noche para volver a encontrarlos vivos a la mañana siguiente

-un asador mágico custodiado por ninfas marinasen la isla sumergida de Finchory, en el cual se podían asar reses inexistentes sin necesidad de fuego.

Estos elementos le fueron suministrados a Lugh por los hijos de Turen, que al haber matado al padre de Lugh, debían cumplir con la pena que el les impusiese. El castigo fue reunir dichos elementos y durante esta empresa, los hijos de Turen pierden la vida.

Mientras tanto, los Tuatha De Danann reúnen otras armas mágicas, provistas por Goibnyu y Diancetch, quien hace surgir una fuente de agua mágica que cura las heridas y revive a los guerreros muertos. Pero los espías Fomoré la inutilizan llenándola de piedras malditas.

Finalmente llega el momento de la segunda batalla de Mag Tuiredh. Durante la misma, Goban, el herrero, Credné , el orfebre y Luchtah, el carpintero, reparan las armas de los Dananns, mientras que Diancetch cura a los soldados heridos. Balor, poseedor de un ojo demoníaco, termina con la vida de varios Dananns (entre ellos Nuada) hasta que Lugh se lo arranca con su honda, matando al rey Fomoré. Vencidos y desmoralizados, los demonios huyen y son rechazados a mar. Luego de esta batalla, los Fomoré son erradicados definitivamente de Irlanda y Lugh es coronado rey, consolidando la primacía de las fuerzas del bien y la luz.

La Conquista de los Milesios

Ith, abuelo de Miled , oteaba el horizonte desde la torre que su padre había construido en el Golfo de Vizcaya (España) cuando descubrió la costa sur de Irlanda. Se embarcó entonces con 90 guerreros, con el objetivo de explorar esa nueva tierra.

Cuando Ith llega a la isla encuentran que los tres hijos de Neit, el [ultimo rey de los Tuatha de Danann se disputaban el trono de Irlanda. Ellos eran McCuill, McCecht y McGrené, casados respectivamente con Banba, Folha y Eriu (cada una de las cuales había pedido al druida Amergyn que le diera su nombre a la isla, honor que finalmente le fue concedido a la última de ellas, ya que Erinn es el antiguo nombre de Irlanda).

Asumiendo la imparcialidad de Ith, los tres hermanos lo eligieron para mediar en la disputa, pero al descubrir que el recién llegado tenía cierto interés en esas tierras también, lo asesinaron y enviaron su cuerpo a España. Su nieto, Miled, decide cobrar venganza. Durante la batalla, los tres reyes y sus reinas, junto con la mayoría de sus guerreros, son asesinados y los hijos de Miled ocupan la isla.

Sin embargo los Tuatha de Danann no se rinden y se retiran a un mundo intangible e invisible al que los humanos no tienen acceso, a menos que los Dananns así lo decidan. Irlanda queda separada en dos niveles: el espiritual dominado por los Dananns y el terrenal, por los Miled y sus descendientes. Las fortalezas del clan de la diosa Dana están señaladas en nuestro mundo por sidhs, barrows, cairns y otros antiguos monumentos derruidos. Allí viven ellos y regresan ocasionalmente a nuestro mundo para participar en las guerras o amoríos de los mortales.

El Ciclo del Más Allá

Algunos de los Tuatha de Danann se refugiaron en Tir tairn’giri (Tierra de Promisión) o Tir na n’ Ög (Tierra de la Eterna Juventud), donde el tiempo no existe, las plantas florecen y fructifican todo el año y el mead mana de las grietas. Sus entretenimientos favoritos son los banquetes y las fiestas.

El resto de los Tuatha habita en magníficos palacios subterráneos y submarinos, que solo pueden ser percibidos por los humanos como ruinas. A este grupo se les dio el nombre de Aedh Sidhe o habitantes de los Sidh y han intervenido en los asuntos de los humanos en varias ocasiones.

El Ciclo del Ulster o de Conahar McNessa

Aunque no se tiene un registro exacto de las fechas se saben que estos acontecimientos ocurrieron durante el reinado de Conahar McNessa, por lo que debe ubicarse antes del año 33 d.C. Durante este periodo se destacan las hazañas de CuChulainn.

La hija de Cathbad, Dectera, desapareció del castillo de su padre junto con otras 50 jóvenes vírgenes. No se tuvo noticias de ellas hasta que una bandada de pájaros destruyo los sembrados y al perseguirlos se refugiaron en una mansión señorial cerca del río Boyne. Esta mansión era habitada por un hombre de espléndida figura, su bellísima esposa y 50 jóvenes damas entre las que reconocieron a Dectera. Posiblemente el señor de la mansión no sea otro que Lugh.

Al día siguiente el rey visito el lugar y solo encontró una choza en la que había sido abandonado un niño recién nacido: era el regalo de Dectera para el Ulster. El niño fue bautizado como Setanta y criado por la hermana de Dectera.

A los seis años de edad Setanta se incorpora a las tropas de Conahar para su instrucción y a los siete mata con un palo al feroz sabueso de Culann, jefe de los guerreros del Ulster. Así adquiere el apodo de CuChulainn, ya que luego del incidente toma el lugar del animal hasta que Culann consiga uno nuevo.

A medida que se desarrolla, a pesar de su estatura mediana, da signos de una fuerza y agilidad prodigiosas. Se dice que cuando se enfrenta al enemigo su apariencia se transforma, su estatura aumenta, su cuerpo gira y tiembla dentro de su propia piel de modo que su cara se vuelve hacia su espalda y sus ojos pueden ver todo lo que lo rodea. Una gota de sangre brilla en el extremo de cada uno de sus cabellos y cuando lo embarga el frenesi del combate ataca a quienquiera que se le acerque.

Al comenzar su adolescencia fue a perfeccionarse con la diosa – maga Scatagh, en la isla de Skye, llamada Tierra de las Sombras. Durante un año y un día, CuChulainn aprendió numerosos hechizos y conjuros y fue provisto de armas invencibles. También derroto a Aiffá, enemiga de Scatagh, quien al ser vencida pacto la paz con la Diosa y se convirtió en amante del héroe. Ambos tuvieron un hijo llamado Comla.

A su regreso al Ulster rescata a la bella Amer de las garras de su padre el cruel hechicero Forgall Manach, para lo cual mata al mago y a toda su guardia.

Tain bó Cuailngé

Las hazañas mas conocidas de CuChulainn tienen que ver con la cacería del toro de Cooley, una sangrienta saga guerrera desencadenada contra el Ulster por los otros cuatro reinos de Irlanda, por instigación de la reina de Connaught, Maedbh. Esta reina quiere apoderarse de un animal mágico propiedad de los ulates el toro pardo de Cooley.

La reina desea poseer este animal para que compita contra el gigantesco toro blanco que posee su marido. Maedbh logra formar una coalición con los restantes reyes de Irlanda y conociendo la debilidad de los guerreros del Ulster intenta desencadenar la guerra en el momento en que ellos se hallan en inferioridad de condiciones. Debido a una maldición arrojada por el hada Macha los guerreros del Ulster sufrirían dolores de parto cada vez que quisieran entrar en batalla. Sólo se vera libre de esta maldición CuChulainn.

Las huestes se pusieron en marcha con Fergus McRoig a la cabeza. CuChulainn los descubre y alerta al pueblo del Ulster. El héroe prepara entonces varios geis (un hechizo que involucra una prohibición u obligación) que impide que el ejercito de Maedbh avance. Esto les permitió observarlos y atacarlos durante la noche.

Impedidos de avanzar los ejércitos de Maedbh devastaron varias comarcas a su paso, mientras que CuChulainn los hostigaba continuamente matándolos de a dos o tres. Finalmente CuChulainn sucumbe ante el frenesí y diezma a las tropas de Maedbh.

Viendo la situación de sus tropas Maedbh le propone a CuChulainn un acuerdo: el héroe lucharía cada día con un campeón diferente y el ejercito podría avanzar mientras dure el combate. La estratagema de la reina dio resultado y en el transcurso de uno de los duelos efectuó un ataque relámpago sobre el Ulster apoderándose del toro.

La guerra debería haber terminado entonces pero Maedbh continuo mandando guerreros contra CuChulainn, hasta que fue el turno de Ferdia McDaman, amigo y discípulo del héroe. Luego de saludarse afectuosamente, ambos guerreros acuerda la forma en la que se desarrollará el combate. Lucharon hasta el anochecer sin obtener ventaja alguna el uno sobre el otro y entonces pospusieron los combates hasta el día siguiente. Seis días duraron estas contiendas al cabo de los cuales, CuChulainn vence a su amigo dominado por el frenesí. El he´roe del Ulster tomó entonces a su amigo entre sus brazos y fue enterrado en tierras del Ulster y no de sus enemigos. Luego se retiró a una fortaleza de los Tuatha de Danann curaron sus heridas y permaneció allí sumido en un estado de tristeza y estupor infinitos.

La guerra finalizó en la batalla de la llanura de Garach. Fergus, dominado por la furia descarga golpes de espada sobre los montes Maëla y estos golpes sacan a CuChulainn de su letargo. Cuando el héroe vuelve junto a su ejército, Fergus abandona el campo de batalla, ya que no desea combatir con su amigo, dejando a Maedbh sola con su ejército. La reina es vencida y obligada a volver a sus tierras para devolver el toro. A su regreso, encuentran que el toro pardo ha matado al toro blanco y luego, enfurecido, corre desenfrenadamente hasta caer muerto.

Pero más allá de todo tratado de paz, Maedbh había jurado matar a CuChulainn y para ello se alió con los hijos de Calatin, hechicero que había sido asesinado por el héroe. Esperaron a que los hombres del Ulster se encontraran bajo la maldición de Macha y le tendieron una emboscada mágica, haciéndole creer que miles de hombres armados marchaban contra Murthemney. Durante muchos días CuChulainn se enfrenta a estos fantasmas hasta caer rendido por el cansancio. Los hombres del Ulster, finalmente lo convencen de que se retire a un valle solitario donde será atendido por bellas doncellas.

Acosado por los gritos y lamentos del campo de batalla, CuChulainn pronto abandona su retiro. En el camino es sometido a dos geasa:: la primera le impedía comer carne de perro y la segunda hacía que, si incumplía la primera, perdiera todos sus poderes al entrar en batalla. Al acercarse al lugar, se encontró con un grupo de aldeanas (la hechiceras de Maedbh) que lo invitaron a compartir sus alimentos que era la carne de perro que lo privaría de sus poderes en combate.

Durante muchos días combatió CuChulainn contra sus fantasmales enemigos, debilitado por el hechizo, hasta que una lanza disparada por su propio brazo, se desvió mágicamente y se clavó en su pecho. Mortalmente herido se dirigió al lago, donde se lavó y luego regresó a morir al campo de batalla. Ninguno de sus enemigos se atrevió a acercarse ante su imponente presencia. La diosa de la Muerte, la Morrigan, se hizo presente en aquel momento en forma de un cuervo. La diosa había ofrecido su amor al héroe, pero al verse rechazada se viuelve en su contra y anima a sus enemigos a acabar con su vida. Lugaid, cortó la cabeza y una mano de CuChulainn y las llevó a Tara, donde las enterró bajo un monte. Posteriormente, el cuerpo y la cabeza del héroe fueron recuperados por Connal, amigo de CuChulainn.

El Ciclo de Ossián, de Finn McCumhall o Fenniano

Los relatos del ciclo Fenniano se centran alrededor del héroe máximo de Leinster, Finn McCumhall y su hijo Ossián, guerrero y bardo. Las narraciones pertenecientes a este ciclo se desarrollan entre los años 170 y 238 d.C. La sociedad, por ese entonces era muy diferente a la de CuChulainn, siendo más serena. Las sagas fennianas reflejan una sociedad en busca de una organización definitiva.

Los relatos de Ossián relatan básicamente, la historia de los Fianna, un grupo de caballería organizado por el rey Feradach Fechtanach para mantener el orden en la isla y prevenir toda invasión. Su accionar abarcaba toda Irlanda, con excepción del Ulster.

La gran mayoría de las narraciones de este ciclo hacen referencia a Finn McCumhall, jefe de los Fianna del condado de Leinster. Era ampliamente reconocido como matador de monstruos, mago y poeta. Descendía de los Firbolg, siendo biznieto de Nuada. Era tanmbién reconocido por su belleza, lo que le valió la elección de su nombre Finn (el hermoso). En su madurez, contrae matrimonio con la hermosa Grainné, hija del Alto Rey de Irlanda, quien lo abandona por un joven y seductor guerrero, Dermott O´Dyna.

La institución fenniana se encontraba socavada por intrigas y envidias. La llegada de Finn a la jefatura, con su arrogancia y prepotencia, no hace más que empeorar las cosas, de manera que la población entera de Irlanda se levanta contra ellos.

Dentro de este entorno, parte histórico y parte mitológico, se desarrollan numerosos relatos , muchos de los cuales tienen como protagonistas a criaturas fantásticas y a los dioses de los Tuatha de Danann. Diferencia del ciclo del Ulster, las narraciones fennianas abundan en sagas de amor.

Una tarde, mientras Finn estaba de cacería, viero una corza y comenzaron a seguirla. Finalmente, el animal cayó de cansancio en un claro del bosque y los perros, en lugar de acosarla, comenzaron a jugar con ella. Finn dio la orden de que nadie la lastime y regresaron con la corza al castillo.

Por la noche, Finn despertó y encontró a su lado a la doncella más hermosa que jamás halla visto. Era Sadv, quien había sido convertida en una corza al rechazar al druida del Pueblo de las Hadas. Pero un servidor del hechicero le confesó que si entraba en la fortaleza de Allen, recuperaría su forma original. Y así Sadv se convirtió en la esposa de Finn, quien ya no salía de la fortaleza, hasta que una invasión de los hombres del Norte lo obligó a marchar a la guerra.

Al regresar, sólo 7 días después, la reina había desaparecido. Creyendo que su marido regresaba al hogar, salió a recibirlo y un fantasma la cubrió con un halo de niebla, convirtiéndola de nuevo en un ciervo. Los perros, esta vez no la dejaron regresar al portal.

Finn siguió conduciendo a los Fianna, pero no dejó de buscar a su amada ni un momento. Al cabo de 7 años, rescató a un niño del ataque de una jauría de perros. El niño contó que había sido criado por una cierva en un hermoso valle. Sólo recibían la visita de un viejo, que constantemente era rechazado por su madre, hasta que un día la ató con un lazo de niebla y se la llevó. La cierva no era otra que Sadv y el viejo era el druida del Reino de las Hadas. Finn adoptó al niño y lo llamó Oissin (pequeño ciervo).

Oissin creció y se convirtió en un joven hermoso. Una tarde, junto al lago, conoció a Niamh, hija del Rey de la Tierra de la Eterna Juventud. La joven enamorada había buscado a Oissin y al encontrarlo le ofreció acompañarla a su tierra. El joven montó en el caballo de la doncella y juntos volaron sobre los campos hasta desaparecer.

Tras tres meses en la Tierra de la Eterna Juventud, Oissin quiso visitar a su padre. Niamh le ofreció un potro blanco, advirtiéndole que no debía desmontar, ya que si lo hacía jamás encontraría el camino de regreso.

Una vez en Irlanda, Oissin fue en busca de la fortaleza de su padre, pero allí donde debían alzarse los imponentes muros sólo había malezas. Horrorizado por este hecho, siguió cabalgando y así se encontró con un grupo de campesinos tratando de mover una pesada piedra. Al querer ayudarlos, rompió su montura y cayó a tierra. Inmediatamente el caballo se desvaneció y Oissin se vio convertido en un hombre acosado por la vejez. Asustado preguntó a los campesinos dónde podía encontrar a su padre, a lo que respondieron que Finn McCumhall y toda su generación habían muerto 300 años atrás.

A la muerte de Cormac McArt, Alto Rey de Irlanda, los Fianna se había convertido en una fuerza muy poderosa en Irlanda, sometiendo a los demás clanes y exigiendo el pago de tributos excesivos. Cirbry, hijo de Cormac, convocó a todos los reyes provinciales y los instó a levantarse contra los Fianna.

La batalla decisiva tuvo lugar en la llanura de Gowray. Se dice que la matanza fue tan grande que al finalizar, en Irlanda sólo quedaban ancianos y niños. Al cabo de varios días los Fianna habían sido prácticamente exterminados. Cairby, alto Rey de Irlanda y Osgur, hijo de Oissin, se trabaron en combate individual, hiriéndose mortalmente uno al otro.

El Ciclo Artúrico

En cuanto al Rey Arturo, este fue un mito fuertemente arraigado en la cultura de celta, por lo que al llegar los cristianos no pudieron más que “acomodar” estas creencias de manera que encajara en el sistema de creencias que ellos trataban de imponer. Este es un caso más en el que la frontera entre la mitología y la realidad queda desdibujada y es muy difícil determinar si Arturo fue un dios o un héroe.

A la llegada de los evangelizadores Arturo se convirtió en un héroe que buscaba el Santo Grial. Posiblemente halla sido tan sólo un héroe, pero las fuentes célticas señalan que era un pagano en busca del caldero de Dagda, el cual concedía riquezas y permitía revivir a los guerreros. Por otra parte, Ginebra sería una princesa del país de las Hadas y su infidelidad no actuó en desmedro de su marido, ya que entre las costumbres de los pueblos celtas, el adulterio no estaba mal visto.

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